De las ruedas de invierno a las de verano: todo lo que necesitas saber para hacer el cambio sin meter la pata
Con la llegada de la primavera, muchos conductores españoles se enfrentan a una tarea que parece sencilla pero que esconde más de un detalle importante: el cambio estacional de neumáticos. Hacerlo bien puede marcar la diferencia entre unas ruedas que duran varios años y un desgaste prematuro que te obliga a gastarte dinero antes de tiempo. Vamos al lío.
¿Cuándo es el momento ideal para hacer el cambio en España?
La regla general que se usa en Europa central habla de esperar a que las temperaturas nocturnas superen de forma estable los 7 °C. Por debajo de esa cifra, los compuestos de los neumáticos de verano se endurecen y pierden agarre. Pero en España la cosa varía bastante según la zona.
En la costa mediterránea y en el sur, ese umbral se supera habitualmente entre mediados de febrero y principios de marzo. En el interior peninsular, en zonas como Castilla y León o Aragón, puede que tengas que esperar hasta bien entrado abril. En el norte —Galicia, Asturias, el País Vasco— la prudencia aconseja no precipitarse antes de finales de marzo.
Una buena pista: consulta las previsiones meteorológicas de las dos semanas siguientes. Si no aparece ningún episodio de heladas ni de nieve en el horizonte, ya puedes plantearte el cambio con tranquilidad.
Inspección visual antes de guardar los neumáticos de invierno
Antes de apilar los neumáticos de invierno en el garaje o en el trastero, dedica unos minutos a revisarlos bien. Es un paso que mucha gente se salta y luego lo lamenta cuando, al año siguiente, saca las ruedas y se encuentran con una sorpresa desagradable.
Estos son los puntos que debes revisar:
- Profundidad del dibujo: Los neumáticos de invierno deben tener al menos 4 mm para ser efectivos la próxima temporada. Si ya están por debajo de esa cifra, toca pensar en renovarlos antes del próximo otoño. Usa un medidor de profundidad (los hay por menos de 5 euros) o al menos el indicador de desgaste integrado en el propio neumático.
- Cortes y grietas en los flancos: Revisa los laterales con atención. Una pequeña grieta puede convertirse en un problema serio tras meses de almacenamiento.
- Deformaciones o bultos: Si detectas algún abultamiento en la superficie, ese neumático tiene los días contados. No lo guardes con la intención de usarlo; sustitúyelo directamente.
- Objetos incrustados: Clavos, piedras o cristales pequeños que hayan quedado atrapados en el dibujo. Retíralos antes de guardar.
Cómo almacenar bien los neumáticos de invierno
El almacenamiento correcto es lo que separa unos neumáticos que llegan en perfectas condiciones a la siguiente temporada de unos que aparecen cuarteados y envejecidos. Aquí van las claves:
Limpialos antes de guardarlos. Usa agua y un cepillo suave para eliminar el barro, la sal de las carreteras y la suciedad acumulada. Sécalos bien antes de guardarlos. Evita los productos a base de siliconas, que pueden deteriorar el caucho.
Guárdalos en un lugar fresco, seco y oscuro. El calor, la humedad y la luz ultravioleta son los tres enemigos del caucho. Un garaje bien ventilado es ideal; un trastero exterior expuesto al sol directo, no tanto.
Aléjalos de fuentes de ozono. Los motores eléctricos, los compresores y los fluorescentes generan ozono, que acelera el envejecimiento del caucho. Si puedes, evita guardarlos justo al lado de estos aparatos.
¿Con o sin llanta? Si guardas los neumáticos montados sobre llanta, lo ideal es apilarlos tumbados en horizontal o colgarlos verticalmente. Si son neumáticos sin llanta, apílalos en vertical y rótalos un cuarto de vuelta cada mes para evitar deformaciones por el peso.
Bolsas de almacenamiento. Las bolsas herméticas específicas para neumáticos reducen la exposición al oxígeno y al ozono. No son imprescindibles, pero si tienes neumáticos de gama alta, merece la pena la pequeña inversión.
Las herramientas que necesitas si lo haces en casa
Cambiar las ruedas en casa es perfectamente factible si tienes un poco de maña y el material adecuado. Esto es lo mínimo que necesitas:
- Gato hidráulico de suelo: El gato de emergencia que viene con el coche sirve para un apuro en carretera, pero no es lo más cómodo ni lo más seguro para trabajar en el garaje. Un gato de suelo de 2 o 3 toneladas es una inversión que amortizas rápido.
- Caballetes de seguridad: Nunca trabajes bajo un coche sostenido solo por el gato. Los caballetes son baratos y pueden salvarte la vida.
- Llave de ruedas o llave de cruces: La llave que viene con el coche suele ser bastante incómoda. Una llave de cruces con el tamaño de tuerca adecuado hace el trabajo mucho más llevadero.
- Medidor de presión: Imprescindible. Al montar las ruedas de verano, comprueba y ajusta la presión según las especificaciones del fabricante (las encontrarás en la pegatina del marco de la puerta del conductor o en el manual del vehículo).
- Llave dinamométrica: Este es el punto donde más gente falla. Los tornillos de las ruedas deben apretarse con el par de apriete especificado por el fabricante, que suele estar entre 100 y 130 Nm según el modelo. Apretar de más puede dañar los espárragos o embornar los tornillos; apretar de menos puede ser directamente peligroso. Si no tienes llave dinamométrica, considera llevar el coche al taller solo para este paso.
El proceso paso a paso
- Coloca el coche en una superficie plana y firme, con el freno de mano puesto.
- Afloja ligeramente los tornillos de la rueda antes de levantar el coche (con el peso del vehículo apoyado en el suelo, la rueda no girará).
- Levanta el vehículo con el gato por el punto de apoyo indicado en el manual y coloca los caballetes.
- Retira los tornillos completamente y extrae la rueda.
- Monta la rueda de verano y aprieta los tornillos en estrella (no en círculo) para garantizar un asentamiento uniforme.
- Baja el coche y aprieta definitivamente con la llave dinamométrica.
- Repite con las cuatro ruedas.
- Comprueba la presión de las cuatro ruedas y ajusta si es necesario.
Un último consejo: revisa también los frenos
El momento del cambio de ruedas es una oportunidad perfecta para echar un vistazo al estado de los frenos. Con la rueda fuera, puedes ver perfectamente el disco y la pastilla. Si el disco tiene surcos marcados o la pastilla parece muy fina, mejor saberlo ahora que en plena autopista en agosto.
Hacerlo bien no lleva más de una hora. Y la tranquilidad que te da saber que tus ruedas están correctamente montadas, con la presión adecuada y bien almacenadas para el año que viene, no tiene precio.